Porque no es lo mismo. En cuatro mil pesos se monta una plantilla, y eso existe y a veces basta — si es tu caso, te conviene un constructor tipo PaginaMX y te lo digo sin problema. Lo que hago yo se construye a medida: se decide qué necesita tu negocio, se escribe la redacción, se programa, y queda un sitio web que es tuyo y que otro desarrollador puede continuar. Ese es mi piso y no bajo de ahí.
Sí, y es una razón válida: hay negocios que no necesitan que los descubran sino que, cuando alguien ya los conoce, lo que encuentre respalde lo que le dijeron. Presencia, credibilidad, algo que mandar en una cotización.
Cambia el proyecto, y a tu favor: sin competir por búsquedas hace falta menos arquitectura y menos páginas, así que normalmente es una landing bien hecha en vez de un sitio completo — y menos dinero. La base de SEO va igual incluida, porque no cuesta más ponerla y sirve el día que cambies de opinión.
Depende del tamaño: una landing, alrededor de una semana; un sitio web corporativo, un mes; uno complejo, unos tres meses; un sistema, de seis a doce. Y depende bastante de ti: lo que más retrasa un proyecto no es programar, es esperar la redacción, las fotos y la información del negocio. Si eso llega ordenado, los plazos de arriba se cumplen.
Sí, y prefiero decirlo yo. La IA no decide nada: decide quien lleva diez años haciendo esto, y la IA escribe más rápido lo que ya se decidió. La diferencia con un constructor tipo Wix es la que importa: de aquí sale código, no una plantilla — vive en tu hosting, es tuyo y otro desarrollador puede continuarlo. Y si quieres comprobar que no es humo, mira las piezas de esta misma página. Este mismo sitio web está construido así.
Lo usé durante años y hoy ya no. Mi forma de trabajar es con código propio y arquitectura controlada, sin depender de temas ni plugins de terceros: eso decide el rendimiento y lo que se puede mantener después, y lo que tarda una página en abrir importa tanto a quien te visita como a Google —de hecho lo mide, y le puso nombre: Core Web Vitals. WordPress bien implementado funciona; simplemente no es con lo que construyo. Si lo necesitas específicamente porque tu equipo ya lo maneja, dímelo y te digo con quién ir.
La redacción sí, escrita por mí — pero necesito información real de tu negocio como insumo, porque no se inventan. Fotografía, diseño gráfico y video no: no doy esos servicios. Lo que sí hago es generar imágenes con IA cuando encaja, y optimizar y comprimir todo lo que va al sitio web para que cargue rápido.
El primer año llevan incluidos hosting, dominio y cinco cuentas de correo, más tres meses de garantía. A partir de ahí hay plan de mantenimiento anual, y es opcional: si no lo contratas, el sitio web es tuyo igual y te lo llevas al hosting que prefieras. Si lo contratas, cubre que el sitio web siga funcionando e incluye los cambios menores de texto e imagen; lo que es nuevo —una sección, una función— se cotiza aparte.
No. Un proyecto de hasta un mes se paga mitad para arrancar y mitad al entregar. Si dura más, el anticipo baja al 30 % y el resto se reparte en mensualidades iguales durante el desarrollo, la última al entregar — en uno de seis meses la garantía no es el anticipo, es el ritmo: si algo va mal, ninguno de los dos está más de un mes por delante del otro. Cada pago va por transferencia, depósito en efectivo o tarjeta de crédito, y con tarjeta emitida en México hasta 3 meses sin intereses. Todo lleva factura CFDI con el IVA ya incluido en el precio publicado, y si facturas fuera de México se cotiza en dólares.
Cuenta desde que el proyecto se entrega y cubre que lo construido funcione: enlaces rotos, un formulario que no envía, imágenes que no cargan, algo que se descuadra en pantalla. Si aparece, lo arreglo y no se cobra.
No son cambios. «Cámbiame este texto» o «pon otra foto» no es un error: es trabajo nuevo sobre algo que ya quedó bien, y para eso está el plan de mantenimiento —o se pide suelto—.
El repositorio con el código, los accesos al hosting y las credenciales, y un PDF de resumen de tu web. Con eso otro desarrollador puede continuar sin depender de mí, que es justo lo que hace que «el código es tuyo» signifique algo.
Si lo que se construyó es un sistema, la documentación es un manual de verdad y no un resumen. Y si lleva un administrador por dentro, la capacitación va incluida: una videollamada para recorrerlo contigo.
Tres rondas de revisión sobre lo que se aprobó al principio —la dirección visual y la redacción—. Van dichas por delante para que ninguno de los dos tenga que adivinar cuándo se acabó.
Y no hay que esperar al final para verlo: cada página se construye y se te enseña funcionando en una dirección privada, así que los ajustes salen sobre la marcha y no se acumulan. Si aparece algo nuevo que no estaba en el alcance, se cotiza y lo decides — no se discute si contaba o no.
Sí, y conviene preguntarlo siempre. El dominio va a tu nombre, el código es tuyo y no depende de ninguna plataforma de la que no puedas salir. Si algún día trabajas con otro desarrollador, se lo llevas y punto.
Sí. Vivo en Puebla, pero el trabajo es por videollamada con todo el mundo —también con los clientes de aquí—, y hay proyectos en Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.
Para construir un sitio web la ubicación no cambia nada. Lo que cambia es cuánto entiendo tu mercado, y eso se resuelve preguntando.