En remoto, también aquí. Todo el trabajo va por videollamada y correo, igual con un cliente de Puebla que con uno de Monterrey. Es lo que me deja dedicarle al proyecto las horas que necesita en vez de a los traslados.
Lo que sí cambia por ser de aquí es la capa de contexto: cómo se compra en esta plaza, qué tan lejos se mueve un cliente, por qué algo que funciona en otra ciudad aquí a veces no.
Tu negocio sí me lo vas a tener que explicar. Cada nicho es distinto y no conozco el tuyo — para eso está la entrevista, y ahí no hay atajo por vivir en la misma ciudad.
Sí, y hay uno contado entero: una nutrióloga con consultorio en Puebla que en 2023 no tenía ni dominio. Hoy aparece en primera página cuando alguien de esta ciudad busca su giro — «nutriólogo Puebla» en posición media 5.2, según Search Console.
Está publicado con lo que se hizo en cada etapa, en qué orden y por qué, incluidos los límites. Es el caso que más se parece a un negocio local que vive de que lo encuentren aquí.
Es una razón perfectamente válida, y más común de lo que parece. Hay negocios que no necesitan que los descubran: necesitan que, cuando alguien ya los conoce, lo que encuentre respalde lo que le dijeron.
Lo que cambia es el proyecto, y conviene saberlo: si no hay que competir por búsquedas, hace falta menos arquitectura y menos páginas. Casi siempre eso significa una landing bien hecha en vez de un sitio de diez secciones — y menos dinero. Te lo voy a decir en la entrevista aunque me convenga lo otro.
Para lo que pasa después de la recomendación. Te recomiendan, la persona busca tu nombre, y lo que encuentra decide si te escribe o se queda pensando. Si no hay nada, o hay un perfil abandonado de 2019, esa recomendación se enfría sola.
No es para que te encuentren desconocidos: es para no perder a los que ya venían recomendados. Y en ese caso lo que importa no es el SEO, es que en diez segundos se entienda qué haces, para quién, y cómo contactarte.
Es uno de los usos más frecuentes, sobre todo en industria y en venta entre empresas. Mandas un enlace en vez de un PDF de doce megas, y del otro lado ven algo que se actualiza, se abre en el teléfono y no depende de que abran un adjunto.
Cuando ese es el objetivo, el proyecto se piensa distinto: páginas específicas por producto o servicio que puedas mandar sueltas, en vez de una sola que lo diga todo. Y suele convivir bien con lo demás — la misma página sirve para mandar y para que te encuentren.
Depende de si te buscan, y eso se puede saber antes de gastar. Hay giros donde la gente teclea «lo que sea + Puebla» todos los días y hay otros donde no busca nadie, y ahí una página bonita no cambia nada.
Es lo primero que reviso en la entrevista, y a veces la respuesta es que tu problema no es la página web. Prefiero decírtelo antes de cobrarte por una.
Sí. El precio sale del alcance del proyecto —cuántas páginas, si lleva funcionalidad, cuánto contenido hay que escribir— y eso no cambia con la ciudad.
Lo que sí cambia es que aquí el piso filtra a más gente, así que lo digo por delante: si tu presupuesto es de unos pocos miles de pesos, eso existe y funciona, pero no es lo que hago yo.
Toda la zona y el estado entero. Como el trabajo es por videollamada, que tu negocio esté en Cholula, Atlixco, Tehuacán, Amozoc o San Martín no cambia nada operativo.
Lo que sí cambia es la estrategia: si vendes en Cholula, competir por «Puebla» a secas puede traerte visitas que no se convierten en clientes. Eso se decide en la entrevista, mirando de dónde viene tu gente hoy.
No lo sé de antemano, y quien te dé una fecha te está inventando: depende del giro, de cuánta competencia tenga y de qué tan establecida esté.
Lo que sí puedo enseñarte es un caso real con sus tiempos. El consultorio que aparece arriba partió de no tener ni dominio en 2023 y hoy compite en primera página por las búsquedas de su giro en la ciudad — con lo que se hizo en cada etapa y en qué orden.
Y ojo: la página web se construye en semanas; posicionarla es otro trabajo y otro plazo. Lo que va incluido es dejarla lista para competir.
A veces para nada, y te lo digo antes de cobrarte. Si vendes por mensaje y tu perfil de Google te trae clientes, puede que no sea tu prioridad.
La diferencia aparece cuando lo que vendes hay que explicarlo —un servicio técnico, un catálogo grande, un precio que depende de variables— o cuando quieres que te encuentren personas que no te siguen. Un perfil se ve en una pantalla; un sitio web puede tener una página por cada cosa que vendes, y cada una aparecer por su cuenta.
Además no compiten: el perfil de Google y el sitio web se refuerzan, y el perfil es gratis.
Es la situación normal, no la excepción — y a veces es buena noticia: si hay alguien posicionado, es que ese giro sí se busca aquí. Lo caro es descubrir que nadie buscaba.
Lo que decide si vale la pena entrar es quién está arriba y con qué. No es lo mismo competir contra un directorio o una ficha vacía que contra un negocio que lleva años publicando. Eso se mira antes de proponerte nada, y si veo que el esfuerzo no compensa, te lo digo.
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Un proyecto de hasta un mes se paga mitad para arrancar y mitad al entregar. Si dura más, el anticipo baja al 30 % y el resto va en mensualidades durante el desarrollo.