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Cómo hacer una landing page que convierta

Casi todo lo que vas a leer sobre esto va de plantillas, titulares y botones. Lo que decide si una landing convierte se resuelve antes: qué tiene que sentir y qué tiene que dejar de temer quien llega, sección por sección.

10 min de lectura

La respuesta corta: una landing convierte cuando cada sección tiene un trabajo —una emoción que atacar y una objeción que romper— y cuando el reparto entre lo emocional y lo racional encaja con tu comprador. Eso se decide antes de escribir el copy, no después. Abajo está el plano que lleno, con tres landings reales que puedes abrir y las dos reglas de implementación que más se rompen: un solo CTA y sin salidas al resto del sitio.

Qué es, y en qué se diferencia de tu web

Una landing page es una página con un solo trabajo: que quien llega haga una cosa concreta. Tu sitio web sirve para muchas —presentarte, explicar todo lo que haces, que te encuentren, dar tus datos—; una landing renuncia a todo eso a propósito.

Por eso no compiten. Si vas a pagar por traer gente a una página, esa página no debería ofrecerle ocho caminos: debería ofrecerle uno. El resto de este artículo es cómo se decide qué va dentro, y empieza antes de escribir la primera palabra.

Antes de escribir una línea, el plano

El error que más veo no es de diseño ni de redacción: es empezar a escribir sin haber decidido qué hace cada sección. Se abre una plantilla, se rellenan los huecos y se publica. Después la campaña no convierte y se le echa la culpa a la campaña.

Cuando hago una landing, lo primero que existe no es el texto ni el diseño: es un documento donde cada sección tiene escrito qué emoción ataca y qué objeción rompe. Si una sección no puede contestar esas dos preguntas, no entra — y esa es toda la diferencia entre una página que se ve bien y una que trabaja.

Suena a exceso de método y ahorra semanas. El copy se escribe solo cuando ya sabes qué tiene que conseguir cada bloque, y las discusiones sobre «me gusta más este titular» se acaban porque hay un criterio que no es el gusto.

El cerebro emocional y el racional

Nadie decide solo con la cabeza ni solo con la tripa. En una compra pasan las dos cosas: algo te mueve, y después buscas con qué justificarlo. Una landing tiene que darle material a las dos partes, y en qué proporción depende de tu giro.

Es más fácil verlo con tres que hice. Ábrelas: el reparto se nota en los primeros tres segundos de cada una, antes de leer nada.

Portada de la landing de NutriFit

Comprador emocional

NutriFit

Llega una persona con culpa, cansancio y varios intentos fallidos encima.

Arriba va lo emocional. El titular nombra el miedo —«no necesitas otra dieta imposible»— y la foto es la profesional, que es lo que baja el riesgo.

Portada de la landing de Tao Solutions

Comprador racional

Tao Solutions

Llega un técnico o un comité que va a comparar capacidades durante semanas.

Arriba, lo racional y la confianza. El titular usa los términos exactos que esa persona busca, y al lado está el proceso en pasos.

Portada de la landing de Valverde Expertos

Las dos cosas

Valverde Expertos

Llega alguien que compra con la imagen y justifica con el detalle. Una compra cara, pensada durante semanas.

La foto hace el trabajo emocional y el texto el racional —materiales, precisión, acompañamiento—. Y es una landing por servicio: cocinas integrales, separada del sitio del despacho.

Las tres venden. Ninguna funcionaría con la estructura de la otra: ponerle a un comité de compras industriales una sección de «¿te suena familiar?» es tan malo como abrirle a alguien que quiere bajar de peso con una tabla de especificaciones.

La landing de nutrición sustituyó a una anterior, y mejoró la conversión respecto de aquella con la misma campaña detrás. Lo que cambió no fue el diseño: fue qué se decía primero.

El plano, sección por sección

Éste es el que llené para la landing de nutrición, sin el contenido concreto — que es de la clienta— y con lo que sí es método: qué ataca cada sección y qué objeción rompe. Cópialo y llénalo con tu negocio.

Emocional Vende con dolor y esperanza

Hero

Ataca: La culpa y la procrastinación: «ya valió», «el lunes empiezo».

Rompe: «No voy a poder» · «no tengo tiempo» · «no sé por dónde empezar».

¿Te suena familiar?

Ataca: Identificación. Nombrar el dolor baja las defensas: «no soy el único».

Rompe: «Me van a juzgar» · «a mí no me funciona».

La promesa

Ataca: Esperanza realista, y la identidad de quien se ve consiguiéndolo.

Rompe: «No quiero promesas falsas» · «ya caí en retos extremos».

Racional Vende con claridad y estructura

Qué incluye

Ataca: Certidumbre: saber exactamente qué se recibe.

Rompe: «¿Qué me dan por eso?» · «¿vale lo que cuesta?».

El proceso, en tres pasos

Ataca: La incertidumbre. Un camino visible se recorre; uno invisible, no.

Rompe: «No entiendo cómo funciona» · «me voy a perder».

A quién atiende

Ataca: El encaje: «me atienden a mí, no a un caso genérico».

Rompe: «Mi caso es diferente».

Confianza Baja el riesgo

Autoridad

Ataca: La tranquilidad de estar en buenas manos.

Rompe: «¿Será bueno de verdad o solo tiene buen Instagram?».

Prueba social

Ataca: La prueba de realidad: funcionó con gente como yo.

Rompe: «No me lo creo» · «ya lo intenté todo».

Fricción Quita lo que frena

Precio o programas

Ataca: El abandono silencioso de quien no ve un precio y se va.

Rompe: «Seguro es carísimo» · «me van a presionar».

Dónde y cuándo

Ataca: La seguridad logística: sí me queda, sí puedo ir.

Rompe: «¿Dónde es?» · «¿en qué horario?» · «¿es real?».

Preguntas frecuentes

Ataca: La ansiedad de lo que no se preguntó en voz alta.

Rompe: Las que quedan vivas después de todo lo anterior.

Cierre Pide la acción

Urgencia, y honesta

Ataca: El «luego lo hago», que es donde muere la mayoría de las decisiones.

Rompe: «No pasa nada si me espero».

CTA final

Ataca: Lo más difícil es decidirse, y ahí se dice.

Rompe: Ninguna nueva: si quedó una viva, falta una sección arriba.

El orden no es universal, el reparto sí. Lo emocional y lo racional venden, la autoridad y la prueba social bajan el riesgo, y el precio, la ubicación y las preguntas quitan lo que frena. Cambia cuánto pesa cada bloque y dónde va, no que tengan que estar.

Y una prueba rápida para cada sección que quieras añadir: ¿qué siente quien llega aquí, y qué duda se lleva al salir? Si no tiene respuesta, esa sección solo está haciendo la página más larga.

Un solo CTA

Es el error más común y el más caro: llenar la página de botones distintos pensando que dar más opciones ayuda. Pasa lo contrario. Cada opción nueva es una decisión más que le pides a alguien que todavía no te conoce, y las decisiones cansan.

Una landing tiene una acción. Puede repetirse tres o cuatro veces a lo largo de la página —arriba, después de la oferta, al final—, pero es la misma. No «agenda o llámame o descarga o suscríbete»: una.

Ábrelas y cuéntalos: en las dos landings de arriba hay un solo destino de contacto en toda la página. No es minimalismo — es que el segundo botón le quita fuerza al primero.

Sin salidas al resto del sitio

La otra regla, y va en la misma dirección: una landing de campaña no lleva menú al resto del sitio. Si le pones la navegación completa, estás pagando por un clic y después ofreciendo veinte formas de irse a otra parte — normalmente a la portada, donde el mensaje ya no es el que prometió el anuncio.

Si la página es larga y necesita un menú, que sea de la propia landing: sus secciones, con anclas. Ayuda a orientarse sin abrir ninguna puerta de salida.

Esto también se comprueba en las dos: cero enlaces al resto del sitio. Es lo primero que miro cuando una campaña trae visitas y no trae contactos.

Que el anuncio y la página digan lo mismo

Hasta aquí vale para cualquier landing. Esto es lo que cambia cuando además estás pagando por cada clic.

Entre la búsqueda que alguien escribió, el anuncio que le apareció y la página a la que llegó tiene que haber una sola conversación. Si busca «cocinas integrales», el anuncio le habla de cocinas y la página abre con «diseño de interiores integral», la persona no se pone a interpretar: se va. Y en el informe eso se ve como una campaña que no convierte, cuando la campaña hizo su trabajo.

Por eso, cuando alguien me dice que su campaña no funciona, lo que reviso primero no es la campaña: es qué pasa después del clic. Está desarrollado en por qué una campaña de Google Ads no genera clientes, donde ésta es una de las seis causas.

Y tiene una consecuencia económica directa: la tasa de conversión de tu página es una de las tres cifras con las que se calcula tu presupuesto. Si mejora, cada cliente te cuesta menos sin tocar la campaña — la cuenta completa está en cuánto cuesta anunciarse en Google Ads al mes.

Cuándo no necesitas una landing

Hay tres casos en los que montar una es trabajo de más:

  • Cuando vendes una sola cosa y tu sitio ya está enfocado en ella. Si tu portada hace exactamente el trabajo de una landing, no necesitas otra: necesitas quitarle distracciones a la que tienes.
  • Cuando todavía no sabes qué vendes mejor. Una landing por servicio es excelente cuando ya sabes cuáles separar; construir seis a ciegas es caro y no enseña nada.
  • Cuando el problema está antes. Si no hay demanda de lo que vendes o el margen no aguanta el clic de tu nicho, una landing mejor no lo arregla.

Y al revés: si vas a anunciar varias cosas distintas, una landing por cada una suele mover más que cualquier optimización de la campaña. Separar el mensaje es lo que permite que cada uno sea específico.

Lo que me preguntan después

¿Dónde vive la landing? ¿En mi sitio o aparte?
Lo normal y lo más práctico es dentro de tu propio dominio, en su ruta —algo como tusitio.com/lo-que-vendes—. Así aprovecha la reputación que tu dominio ya tenga y no tienes que administrar dos sitios. Ponerla en un dominio aparte tiene sentido en pocos casos, y ninguno de ellos es «para que no se mezcle»: se mezcla igual y te quedas con dos cosas que mantener.
Ya tengo una landing hecha. ¿La rehago o la arreglo?
Casi siempre se arregla, y en un orden concreto que puedes seguir hoy: primero quita los botones que no sean el principal, después las salidas al resto del sitio, y después mira si lo primero que se lee coincide con lo que promete tu anuncio. Esas tres cosas no cuestan un rediseño y son las que más mueven. Rehacerla desde cero se justifica cuando lo que falta es la estructura entera — cuando al aplicarle el plano de arriba te das cuenta de que faltan cuatro secciones.
¿Necesito una landing por cada anuncio?
Por cada cosa distinta que vendas, no por cada anuncio. Si tienes tres servicios que resuelven problemas distintos, tres landings; si tienes ocho anuncios del mismo servicio, una. La regla es el mensaje: si dos anuncios prometen lo mismo, pueden compartir página sin que nadie note el salto.
¿Y si mi negocio es aburrido y no tengo nada emocional que contar?
Entonces tu comprador probablemente decide con la cabeza, y eso no es un problema: es un reparto distinto. En una venta técnica lo que hace de «emoción» es el riesgo — quedar mal ante su jefe, parar una línea de producción, elegir mal a un proveedor—. Se ataca igual, con lo que baja ese riesgo: respaldo, certificaciones, casos parecidos y un proceso claro. Lo que no funciona es fingir entusiasmo donde el comprador espera datos.
¿Puedo hacerla con una plantilla o un constructor?
Sí, y para empezar suele ser lo sensato — sobre todo si el presupuesto es chico. La herramienta no es lo que decide si convierte: lo decide el plano que llenes. Lo que sí te va a pedir la campaña es que cargue rápido y se vea bien en el celular, así que huye de las plantillas con carrusel, vídeo de fondo y cinco animaciones. Si tu presupuesto de anuncios es pequeño, gástalo en clics y hazla tú.
¿Cómo sé si está funcionando?
Con la medición puesta antes del primer clic, y mirando dos cosas: cuánta gente que llega hace la acción, y de qué búsquedas viene la que sí la hace. Sin lo segundo puedes estar mejorando la página para el público equivocado. Y dale tiempo: con pocas visitas al mes, cualquier diferencia entre dos versiones es casualidad, no aprendizaje.

Si el plano ya lo tienes claro

Lo que queda es construirla

Las landings que enlacé arriba las hice así: primero la estructura, después el copy, y la implementación con una sola acción y sin fugas. Si quieres una para tu campaña, ése es el trabajo — y si lo que necesitas es todo el sitio, también se plantea desde aquí.

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