Es lo que más me dicen en esta ciudad, y tiene todo el sentido: aquí hay tanta oferta
que los presupuestos van de tres mil a doscientos mil pesos sin que nadie te explique
qué los separa.
Antes de defender ninguna tarifa: hay
proyectos donde la opción barata es la correcta, y se la he recomendado a
clientes míos. No es lo mismo un negocio consolidado, con capital para invertir y un
sector digital maduro, que uno chico que está empezando. Cada uno tiene un contexto y
unas necesidades distintas, y cobrarle a los dos lo mismo sería lo raro.
Así que la pregunta útil no es cuánto cuesta.
Es qué trabajo tiene que hacer tu
sitio. Si es sostener tu nombre cuando te busquen, lo económico basta y
sobra. Si tiene que sostener varias campañas, filtrar a quien escribe y aguantar una
venta de meses, entonces el precio de entrada es la parte más pequeña de lo que está
en juego.
Si no sabes en cuál de los dos casos estás, eso se resuelve en una conversación —y
también está escrito, gratis, en
para
qué sirve una página web.