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Google Ads

Cuánto cobrar por gestionar Google Ads

Casi nadie contesta esto con un método. Se contesta con un rango sacado de un foro, o preguntando qué cobra el vecino — y así es como se acaba trabajando gratis sin darse cuenta. Esto es cómo lo cotizo yo, con mis números.

7 min de lectura

La respuesta corta: lo primero es tener un piso mensual —el mío son $6,000 MXN, unos $300 USD—, y yo cotizo por mensualidad y no por proyecto. Cuando la cuenta es chica, de una a cinco campañas, el arranque va incluido en la primera mensualidad; cuando es grande, lo cobro aparte y sumo horas sobre mi base. En los dos casos acoto cuántas campañas entran, las landing pages van fuera como cobro único, y acuerdo tres meses mínimo — porque el primer mes consume el doble de horas que los siguientes y se costea con el segundo y el tercero. Nada de esto es una regla del oficio: es cómo me funciona a mí, y sirve como punto de partida para que saques tu propio número.

Y si llegaste aquí por el otro lado —eres dueño de un negocio y estás mirando una cotización que te mandaron— también sirve. Lo que viene explica qué trabajo hay detrás de cada número, que es lo que te falta para saber si lo que te cobran tiene sentido.

El piso propio, antes que el precio del mercado

La pregunta con la que casi todo el mundo empieza es «¿cuánto se cobra?», y lleva a un rango de internet que no sabe nada de tu situación — un rango que además acaba funcionando como techo. A mí me sirve más la contraria: «¿por debajo de qué número esto deja de convenirme?»

Yo tengo una base: $6,000 MXN al mes, alrededor de $300 dólares. No es una tarifa de mercado ni una recomendación para ti — es el número por debajo del cual mi tiempo en una cuenta de Google Ads no se costea. Lo publico para que tengas un ancla, no para que lo copies.

Mensualidad, no proyecto

En Google Ads busco recurrencia mensual, y no es una preferencia comercial: es que el trabajo es recurrente. Una campaña no se entrega, se conduce. Los términos de búsqueda cambian, la competencia entra y sale, lo que funcionaba en marzo deja de funcionar en junio. Cobrarlo como proyecto cerrado es cobrar una vez por un trabajo que no se acaba.

Hay un modelo que se propone mucho y que yo no uso: el porcentaje de la inversión. Suena justo y tiene dos problemas. El primero es que tu carga de trabajo no crece igual que el presupuesto: subir la inversión de una campaña ya armada no te da más trabajo, y en cambio una cuenta chica y desordenada puede consumirte más horas que una grande y limpia. El segundo es peor: te pone del lado equivocado del consejo. El día que lo correcto sea bajar el presupuesto, recomendarlo te cuesta dinero.

Cuenta chica y cuenta grande se cotizan distinto

Es la parte que casi nadie separa, y es la que evita cobrar mal. No es lo mismo una cuenta con tres campañas que una con quince, y no se cotizan con la misma estructura.

Cuenta chica · de una a cinco campañas

Todo dentro de la mensualidad

  • No cobro arranque aparte.
  • El primer mes se hace todo el montaje y va incluido en la mensualidad.
  • La configuración de conversiones y Tag Manager entra también.
  • Defines cuántas campañas entran, y eso acota el alcance.

Cuenta grande o compleja

Arranque aparte, y horas sobre la base

  • El montaje se cotiza por separado. Un ejemplo real de mis números: $10,000 de arranque con mensualidades de $7,000 a $8,000.
  • La mensualidad parte de mi base y le sumo horas: calculo cuántas va a requerir la cuenta.
  • La medición —conversiones, Tag Manager— va fuera de la mensualidad.
  • Y se acota igual cuántas campañas entran.

Fíjate en lo que se repite en los dos lados: cuántas campañas. Es el límite que convierte una mensualidad en un alcance. Sin él, «llevar la campaña» significa lo que el cliente quiera que signifique, y en el mes cuatro estarás manejando nueve campañas por el precio de tres sin poder decir que eso es aparte.

Lo que yo dejo fuera de la mensualidad

Las landing pages. Yo las cotizo por separado y como cobro único, no dentro de la mensualidad. Son otro trabajo, con otro tiempo y otra vida: la campaña se ajusta cada semana, la landing se construye una vez. Cuando las he visto metidas dentro, el primer mes acaba en pérdida.

Y conviene saber que ahí suele estar el problema cuando una campaña «no funciona»: no en las pujas, sino en dónde aterriza el clic. Está desarrollado en cómo hacer una landing page que convierta.

Por qué el mínimo son tres meses

En Google Ads el pico de horas es el primer mes, y con diferencia: estructura de campañas, palabras clave, negativos, anuncios, medición, revisiones diarias mientras la cuenta aprende. A partir del segundo la carga baja bastante — sigue habiendo trabajo, pero no el mismo.

Eso deja una asimetría incómoda: si cobras una mensualidad plana y el cliente se va al mes uno, trabajaste el doble por el mismo precio. Por eso acuerdo siempre un mínimo de tres meses. No es para amarrar a nadie: es para que las horas del arranque se costeen con el segundo y el tercero.

Lo que se analiza antes de poner un número

Esto va antes de cotizar, y es lo que más veces se salta. Antes de aceptar un proyecto de gestión reviso cuatro cosas:

  • Si hay búsquedas de lo que vende. Si nadie busca su producto, ninguna gestión lo arregla y el presupuesto se va en descubrirlo.
  • El costo por clic de su giro. Es la cuenta que decide todo: si el clic cuesta más de lo que su margen aguanta, el canal no le conviene por bien que se lleve.
  • El negocio y su mercado. Ticket, ciclo de venta, quién decide la compra. Un negocio con ticket bajo y ciclo largo casi nunca sostiene Ads.
  • Si hay relación de largo plazo posible. Porque una gestión que se cae en el mes tres te costó el arranque y no lo recuperaste.

Si sale que sí, presento propuesta. Si sale que no, también se lo digo — y le digo por qué. Cuesta un proyecto en el corto plazo y ahorra los tres meses de una cuenta que iba a fracasar por razones que no tenían que ver con la gestión. Ahí es donde un colega con prisa deja dinero sobre la mesa: cobrando cuentas que no debían aceptarse.

Si quieres el criterio completo del lado del anunciante —cuánto cuesta de verdad, qué costos no se ven y qué negocios no aplican— está en cuánto cuesta anunciarse en Google Ads al mes.

Y si lo que te falta para poner ese número es el criterio de atrás —qué intención vale la pena comprar, cuándo Google Ads no conviene y cómo distinguir un resultado de una casualidad—, eso es lo que trabajo en el curso de Google Ads: cuatro sesiones en vivo, en grupo reducido.

Lo que me preguntan después

¿Y si mi cliente compara con alguien que cobra la mitad?
Va a pasar, y no se gana bajando el precio: se gana cambiando lo que se compara. Si tu propuesta dice cuántas campañas se van a manejar, qué incluye el primer mes y qué se cobra aparte, y la otra dice «gestión de Google Ads», ya no estás compitiendo por precio — estás compitiendo por claridad. Y si aun así el cliente elige la mitad, muchas veces es la decisión correcta para él: hay presupuestos que no aguantan una gestión profesional, y forzarla es el camino a un cliente que se va enojado en el mes dos.
No tengo casos todavía. ¿Puedo cobrar lo mismo?
Tu piso no cambia por no tener casos: lo que cuesta tu tiempo cuesta igual. Lo que sí cambia es qué tan fácil es que te digan sí, y eso se compensa con alcance, no con precio: menos campañas, un plazo más corto, un objetivo más acotado. Bajar por debajo de tu piso «para agarrar experiencia» tiene un costo que se ve después — el cliente que entra a ese precio espera ese precio para siempre, y el que llegue luego se enterará de que existió.
¿Porcentaje de la inversión o tarifa fija?
El porcentaje suena justo y tiene un problema de fondo: tu trabajo no crece igual que el presupuesto. Duplicar la inversión de una campaña que ya está armada no duplica tu carga; en cambio, una cuenta chica y desordenada puede consumir más horas que una grande y limpia. Además te pone del lado equivocado del consejo: cuando lo correcto sea bajar el presupuesto, cobrarás menos por recomendarlo. A mí me funciona mejor la tarifa fija con el alcance definido, y horas extra cuando ese alcance crece.
¿Y si la campaña no funciona? ¿Devuelvo el dinero?
No, y conviene tenerlo claro antes de firmar, no después. Lo que vendes es el trabajo y el criterio, no un resultado que depende del algoritmo, de tu competencia y —sobre todo— de lo que pase en el negocio del cliente después del clic. Lo que sí se puede comprometer es qué se va a hacer, cada cuánto se revisa y con qué se va a medir. Si el resultado no llega y el trabajo se hizo, la conversación es sobre qué cambiar; si prometiste el resultado, la conversación es sobre devolver.
¿Cómo cobro el primer mes si es el que más trabajo lleva?
De dos formas, y las dos son legítimas. Cobrando el arranque aparte —se ve el trabajo y se paga el trabajo—, o incluyéndolo y pidiendo un plazo mínimo, que es lo que hago yo: el primer mes se paga solo con el segundo y el tercero. Lo que no funciona es incluirlo y aceptar un mes suelto: ahí regalas el arranque, que es justo la parte que más horas consume.
Soy dueño de negocio y llegué aquí por una cotización que recibí. ¿Me sirve?
Sí, y para eso también está. Puede servirte como lista de comprobación: una propuesta que no dice cuántas campañas, qué incluye el primer mes y qué se cobra aparte no es una propuesta, es un número. Y si nadie te preguntó por tu ticket, tu margen ni cómo llegan hoy tus clientes antes de cotizarte, te cotizaron sin saber si esto te conviene.

Y si quieres verlo con tu caso

Una hora para revisar tu propuesta antes de mandarla

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